«Si comienzas a entender lo que eres sin identificarte,
lo que eres se somete a una TRANSFORMACIÓN»

Con la terapia transpersonal llega la psicología del nuevo milenio que busca la integración  de dos caminos entre occidente y las corrientes espirituales de oriente.

El conductismo tiene una visión mecanicista que trata a los seres humanos como máquinas orgánicas donde sus respuestas están condicionadas por los estímulos del medio. No se contempla el concepto de conciencia, tiene una división dualista, por un lado, el cuerpo como única realidad humana y, por otro lado, la mente que deben eliminarse de la ciencia.

El psicoanálisis introduce el descubrimiento del inconsciente, como fuente origen del motor de las acciones humanas.

La psicología humanista sostiene que somos algo más que una conducta o un comportamiento, debido a unos determinados acontecimientos pasados. Tenemos una conciencia y unos impulsos biológicos naturales hacia una sensación innata de autorrealización y crecimiento.

Con el nacimiento de esta cuarta fuerza “la corriente transpersonal”, recoge la concepción del ser humano holístico, desde una mirada de amplitud y acompaña en procesos de autoconocimiento que aborda mente, emoción, cuerpo y alma.

Integra lo que somos a nivel personal, se reconoce la espiritualidad como parte intrínseca del Ser humano, la conciencia en progresiva expansión, la conciencia de unidad como destino para la humanidad.

Observa la dualidad existente entre el sujeto y el objeto, dándonos cuenta que nosotros no somos lo que nos dice nuestra mente, muestra al consciente el inconsciente, la llamada conciencia testigo dándose la des identificación mental y genera un espacio entre el ego y el ser.

“Un hábito de presencia que nos lleva a la fuente, a la esencia, a la liberación de creencias, a reencontrarnos con nuestra verdadera naturaleza  interna, a tu verdad, al sentido de unidad y en esa universalidad amarte y amar todo”

 

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